PAISAJES INTERIORES

EL ALMA DEL PAISAJE

El   paisaje  es un reflejo de la naturaleza(en mi caso, la mayoria de las veces) o del territorio en general que la cultura y el arte nos permite interpretar. Es una imagen, no un espacio natural, ni un descampado, sino una experiencia estetica perteneciente a una manera de ver ligada a un tiempo y a las vivencias personales.

Por eso me gusta hablar del alma del paisaje. Pues, el paisaje tiene alma.  Un alma construida a partir de emociones y sentimientos. A partir de sueños e ilusiones. Construida por aquello que lo conforma o que lo  transforma, por quien interviene en él o por quien lo presencia, ...  y sobre todo por quien lo fotografia.  Un alma a la que podemos acceder a través de los resquicios que la realidad presenta. El paisaje tiene alma, o como diria un chamán yaqui, tiene su nagual. 

El Nagual es esa parte nuestra con la cual nunca tratamos… Es la energía que no se ve pero se siente. Tiene que ver con el espíritu, con el interior. Es la  parte “mágica” a la cual rara vez accedemos;  al contrario de la razón y el intelecto, su esencia reside en el ámbito de la creatividad, de la fantasía y de la intuición. 

Por eso, cuando hablamos de paisajes interiores, estamos hablando de paisajes, solo que hemos dirigido nuestra mirada de una manera introyectiva, buscando un esqueleto formado por  aquello que nos conmueve.

 

 

 

 

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